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Falta de apetito y desnutrición en adultos mayores: causas, señales y qué hacer

Cuando no quiere comer: por qué cambia el apetito, qué señales no conviene dejar pasar y cómo hacer que cada bocado cuente.

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Equipo Cirila

· 6 min de lectura

Una mujer mayor cocina con su nieta en la cocina de su casa

"No quiere comer." Es una de las frases que más repiten las familias que cuidan a un adulto mayor, y una de las que más preocupa. Se sirve el plato, se insiste, se negocia, y a veces queda casi intacto. Cuando pasa un día, no pasa nada. Cuando pasa durante semanas, hay que prestar atención.

Entender por qué un adulto mayor pierde el apetito, cuándo es preocupante y qué se puede hacer ayuda a actuar a tiempo, sin pelear en cada comida.

Por qué disminuye el apetito con la edad

Con los años, el hambre y la sed se sienten menos. Pero hay causas adicionales que vale la pena revisar: algunos medicamentos que reducen el apetito o producen náuseas; problemas dentales, prótesis flojas o dificultad para masticar y tragar; la depresión, la soledad y el aislamiento; la movilidad limitada, que complica cocinar o servirse; y alteraciones del gusto o del olfato.

Comer solo también influye más de lo que parece. Muchas personas mayores comen mejor cuando comen acompañadas.

Señales de que puede haber desnutrición

La pérdida de apetito puede llevar a desnutrición, que a veces se instala sin ruido. Algunas señales a las que prestar atención son:

Pérdida de peso sin intención. Perder peso sin proponérselo, aunque sean pocos kilos, es una razón para consultar: es el médico quien define cuánta pérdida es preocupante. Si no hay báscula, revisa si la ropa, los anillos o el reloj le quedan sueltos, o si la dentadura se mueve.

Fuente: MedlinePlus: Nutrición para personas mayores

Poco interés por comer o beber. Se salta comidas, deja de cocinar o come solo una parte de lo habitual.

Despensa vacía o alimentos dañados. Una nevera casi vacía o comida en mal estado puede indicar que necesita más apoyo.

Cambios en piel, cabello y uñas. Piel seca, uñas quebradizas, cabello débil o moretones con facilidad.

Infecciones frecuentes y heridas que tardan en sanar. Se enferma con más frecuencia o las heridas cierran con lentitud.

Menos fuerza. Dificultad para abrir frascos o sostener objetos.

Cansancio, debilidad o confusión. Se nota con menos energía, con debilidad o con ideas confusas, sin una causa clara.

Ante varias de estas señales, lo recomendable es consultar al médico.

Qué hacer cuando un adulto mayor no quiere comer

Consultar al médico. Un examen físico y algunos análisis pueden identificar la causa, y un nutricionista puede diseñar un plan adaptado a los gustos y al presupuesto.

Revisar los medicamentos. Con el médico o el farmacéutico, para ver si alguno afecta el apetito. A veces cambiar el horario de una dosis ayuda.

Comidas pequeñas y frecuentes. Mejor cinco o seis tomas pequeñas que tres platos grandes que abruman.

Hacer que cada bocado cuente. Enriquecer la comida con aceite de oliva, queso, huevo, aguacate, nueces o yogur, y ofrecer bebidas nutritivas como leche entera, batidos o licuados.

Adaptar la textura. Si hay problemas para masticar o tragar, usar preparaciones blandas o trituradas, como cremas, huevos, pescado o carne picada.

Cuidar la presentación y el ambiente. Platos pequeños y atractivos, sabores que le gusten, un lugar tranquilo y sin televisión.

Comer en compañía. Sentarse a la mesa con ella o con él cambia mucho. Para quienes viven a distancia, una videollamada a la hora de la comida puede ayudar.

Respetar sus gustos. La comida es parte de la identidad y de la dignidad. Preguntar qué le apetece y qué recuerda con cariño suele abrir más puertas que insistir.

Un detalle que casi todos pasan por alto

El apetito no se pierde de un día para otro. Baja poco a poco: un poco menos en el almuerzo, una cena que no se termina. Sin un registro, esos cambios no se notan, porque cada día parece normal frente al anterior.

Ideas de comidas fáciles y nutritivas

Cuando el apetito es poco, cada bocado debe aportar. Algunas ideas sencillas que se pueden adaptar a los gustos y a lo que el médico indique: huevo revuelto o tortilla con queso, avena preparada con leche y fruta, sopas y cremas con verduras, pollo o legumbres, arroz con aguacate o con un huevo encima, yogur con frutas y nueces picadas, y batidos o licuados de leche con fruta.

La presentación pesa más de lo que parece. Porciones pequeñas en un plato atractivo, colores, olores agradables y comidas que le recuerden algo querido abren el apetito mejor que un plato grande y obligatorio.

Cómo saber si come lo suficiente

No hace falta contar cada gramo, pero sí observar tendencias. Pesar a la persona una vez al mes, si es posible, es una forma muy útil de notar pérdidas lentas. Si no hay báscula, mirar cómo le queda la ropa o la dentadura da pistas. También ayuda anotar, aunque sea de forma aproximada, qué comió cada día durante unas semanas, para ver si hay un patrón de comer cada vez menos.

Una pérdida de peso no buscada o un cambio brusco en cómo come merece consultar al médico, y no esperar a que la persona "recupere las ganas".

Cuando el problema no es el apetito sino otra cosa

A veces no es que no quiera comer, sino que no puede o algo se lo impide: una dentadura que molesta, dolor al masticar o tragar, náuseas por un medicamento, estreñimiento, sequedad en la boca, tristeza o dificultad para cocinar y servirse. Por eso conviene preguntar "¿qué te cuesta de la comida?" antes de insistir en que coma más.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe comer un adulto mayor al día? Depende de su peso, su salud y su nivel de actividad. Un nutricionista o el médico pueden orientar según el caso. Lo que sí ayuda es mantener comidas regulares, con proteína en cada una.

¿Sirven los suplementos nutricionales? Pueden ayudar en algunos casos, pero deben indicarse por un profesional. No sustituyen la comida y no conviene darlos sin orientación.

¿Qué hago si solo quiere dulces? Puede ser una forma de buscar energía o un cambio en el gusto. Intenta que los dulces vengan acompañados de proteína, como yogur, leche o nueces, y consulta si el cambio es reciente o va acompañado de otras señales.

¿Cuándo debo ir al médico? Si hay pérdida de peso sin explicación, rechazo sostenido de la comida durante días, debilidad, confusión o dificultad para tragar. No esperes a que sea muy evidente.

¿Qué hacer si se atraganta con frecuencia? Consulta al médico pronto, porque podría haber un problema de deglución que requiere evaluación y ajustar la textura de los alimentos.

Cómo te ayuda Cirila

La alimentación es uno de los pilares que Cirila sigue cada día. La cuidadora reporta por WhatsApp cuánto comió tu familiar en cada comida, y Cirila ordena esa información y aprende cómo es su patrón normal. Si empieza a comer menos de lo habitual de forma sostenida, te lo señala para que puedas consultarlo con el médico a tiempo.

Cirila no diagnostica ni reemplaza a un nutricionista o a un médico. Te da una mirada clara sobre algo que a todas las familias les cuesta seguir.

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